Contempopránea 2009

No sabía muy bien como iba a estar para el Contempopránea 2009, ya que se celebraba tres días después del FIB Heineken, pero estaba muy ilusionado con ir, ya que pasar de un festival de más de 40.000 personas a otro de 4.000 era algo que me apetecía, ya que el ambiente prometía ser mucho más familiar. Así que el Jueves después de salir de trabajar me encaminé junto con dos amigos hacia Badajoz, y de allí al norte para Alburquerque, a vivir el Pop en el Contempopránea 2009.

Lo primero que nos encontramos fue una zona de acampada muy distinta a la de Benicàssim: Mucho más pequeña, cesped para poner las tiendas, zona de duchas y baños cubiertas (y no esos asquerosos baños químicos), árboles y una piscina al lado. Lo primero que me dije fué: “¡Coño! ¡Un festival para pijxs!”.

Piscina Contempopranea

En cuanto a las temperaturas decir que ni por asomo fueron las altas temperaturas del FIB, y que la piscina, con árboles y cesped, fue la vida en las mañanas y tardes del Contempopranea. E incluso pude instalar la hamaca que siempre llevo conmigo a los campings. Instalamos nuestras tiendas cerca de un grupo de asturianxs bastante simpáticxs y con lxs que congeniamos casi todo el festival.

Ya la primera noche nos encaminamos hacia el pueblo (pues la zona de conciertos está a un kilómetro andando desde la zona de acampada) para asistir a la fiesta de presentación que se realizaba en la plaza del pueblo. En un ambiente bastante familiar y popero me encontré con conocidxs y amigxs que habían llegado esa misma tarde desde Sevilla, e incluso algunxs que dudaba encontrarme por aquellos lares. La noche fue espectacular, sobre todo cuando Chicos Malos empezaron a pinchar canciones en la plaza del pueblo, y entre ellas estaba alguna de Los Planetas y de Los Piratas, y bailar junto a cientos de fans es algo que echaba muchísimo de menos, y que no tiene precio. Esa noche nos recogimos pronto (todo lo pronto que uno se puede recoger una noche de fiesta) para reponer fuerzas para empezar el verdadero festival. Todos los bares y discos del pueblo pincharían pop durante todo el fin de semana, lo cual ir por las calles del pueblo era una delicia al alcance de cualquier poperx.

A la mañana siguiente fuimos junto con las chicas de Sevilla a la piscina, y disfrutamos casi todo el día de piscina, siestas y de nuevo a la zona de conciertos. Decir que a zona de conciertos se encontraba junto al castillo de Alburquerque y que no está asfaltada, por lo que cuando hay mucho movimiento de gente, el ambiente se vuelve casi irrespirable, y eso para un festival que celebra su catorceava edición debería haber sido un problema resuelto. Esa noche vimos a Vetusta Morla, quienes aburrieron y defraudaron en su directo incluso a muchxs de sus fans. Después sí disfrutamos de los verdaderos triunfadores de la noche, Lori Meyers, con un directo bastante agresivo y energético. Me emocioné mucho cuando tocaron esa canción que escuché después de pasar mi primera noche con ella; hasta algunxs que no conocían al grupo pensaron que se trataba de alguna versión conocida, pero no, era una canción que para mi significó mucho durante un tiempo.

Alguien me preguntó si quería estar mejor,
y cómo decir que no si ahora todo está peor,
si en toda mi vida no estuve mejor,
y si nos quedamos sentados un rato mirándonos.

Ham’a'cuckooLori Meyers

Al final mi grito un poco cabrón de “¡Aprende Vetusta, aprende!” melló en algunxs de lxs asistentes que gritaban y aplaudían conmigo y al día siguiente me lo recordaban en el camping.

Ellos

Ellos cerraron la noche con su techno pop bailable, con el cantante en un dudoso estado de ebriedad, pero que al menos hizo que nos riesemos un rato. El mejor momento de su concierto fue sin duda cuando tocaron esa versión de Mi hermana pequeña de Los Planetas. Esa noche sí que nos fuimos tarde al camping, no sin antes saludar a Amaro Ferreiro que se encontraba por allí.

El día siguiente fue un día de esos para enmarcar en la vida, de esos difíciles de olvidar por todo lo que sucedió en el día y en la noche. Recuerdo que me desperté tarde y me fuí a desayunar sólo al bar de enfrente de la zona de acampada, cuando iba llegando escuchaba una música bastante familiar, y es que tenían puesto un disco de Los Planetas, así que pude desayunar tranquilamente escuchándolos, pensé “aquí quiero quedarme”. Pero al medio día, cuando alguno de nosotrxs decidió que no íbamos a cocinar, y que comeríamos en el mismo lugar que en la mañana desayunamos, asistí a uno de esos momentos irrepetibles en la vida de cualquier hombre. Allí estábamos los tres comiendo junto con mucha más gente cuando a alguien le da por poner de música ambiente, otra vez, a Los Planetas. Todo el mundo se puso a cantar a la vez, y la escena que se me quedará clavada en la mente durante mucho tiempo fue cuando muchos se levantaron y empezaron a brindar y a cantar juntos, y todos nos mirábamos con aire de complicidad mientras cantábamos. En ese momento pensé “ojalá dure para siempre”. Era tan buen rollo el que se respiraba, tan familiar el ambiente que deseé que aquello durase siempre.

Por la tarde recuerdo que comentamos que parecía que hacía días que llevaramos allí, y es que todo era tan familiar, y lo estábamos pasando tan bien que habíamos desconectado completamente de nuestra anterior vida. Esa tarde la pasamos descansando en el camping, ya que nos esperaba una noche larga, muy larga…

Y es que el grupo al que lxs tres queríamos ver actuaba a las cinco de la mañana, por lo que había que estar bastante despierto para llegar bien a esa hora. Nos fuimos tarde a la zona de concierto, andando, y la Guardia Civil nos paró para hacernos un control anti-drogas (en el FIB también me hicieron uno), y la verdad, yo me lo tomé a risa, porque me inmagino las clases en la academia (”Señores: Prototipo del niñato que lleva droja“, y en ese momento deben poner mi cara en la pizarra). Llegamos sanos y salvos a la plaza del pueblo, cenamos algo y de allí a los conciertos… Digamos que fue una noche especial por todo lo que allí vivimos, junto con lxs chicxs que conocimos o nos encontramos allí, hasta que llegó el concierto que esperábamos, el grupo con el mejor disco del año, el final del festival, Love of Lesbian, y pudimos cantar todas sus canciones, saltar, bailar abrazados, etc… Un concierto que, para mi, hay que repetir.

Love of lesbian

Volvimos al camping con las primeras luces de la mañana, viendo amanecer por aquella sierra extremeña. Todas las noches especiales veo amanecer, será porque no quiero que terminen. Y allí el sueño terminó cuando nos dormimos.

La mañana siguiente fue bastante triste, de despedidas y fotos finales. Con todxs lxs asturianxs, con Manuela, Nani y sus amigas, Manolo (¡aprende Vetusta!) y todxs sus compañerxs, lxs sevillanxs que me invitaron a paella para cenar, las chicas de Murcia (¿dónde quedó mi gorra?), a Silvia (¡la de años que hacía que no nos veíamos!) y a sus compañerxs de Biología, y seguramente gente que me olvide por ahí. Pero que si el destino quiere nos volveremos a encontrar el año que viene en el mismo lugar. Fuímos una gran familia durante ese último fin de semana de Julio de 2009. Me quedo con éste como el mejor fin de semana del año, el que me ha reportado mayores dosis de momentos felices, de experiencias que merecen la pena repetirse. Y lo necesitaba, lo necesité. El año que viene repito sin falta.

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Unas 2 personas tienen algo que decir...

Lo mejor: ELLOS y luego LOL
Lo peor: RUSSIAN RED y LA BUENA VIDA
EL AÑO QUE VIENE REPITO!

[...] Cantando a Los Planetas comiendo paella / Alburquerque (EE.UU) (BADAJOZ) [...]

¡Manifiestate!