Lagos - Cabo de San Vicente
Ayer volví de un pequeño viaje por el sur-oeste de Portugal y tengo que decir que me ha encantado. De Portugal conocía la parte más fronteriza, pero nunca me había adentrado hasta el mismísimo Cabo de San Vicente. Me ha recordado muchísimo a Cabo de Gata, aunque con desfiladeros más pronunciados y el agua mucho más fría, aunque eso sí, algo más cerca.
Cuando Bau me propuso este viaje debo confesar que dudé, pero ahora no me arrepiento para nada haber aceptado.
Lagos
Visitamos un par de pequeñas calas en la ciudad de Lagos que se comunicaban entre ellas por un pequeño pasaje creado por el mar en la roca.
De Lagos también nos sorprendió dos cosas: La ciudad está mejor preparada para el turismo inglés que para sus propios habitantes, y sus peculiares edificios.
Cabo de San Vicente
El Cabo de San Vicente es “la barbilla de Portugal”, el cabo más al sur-oeste de Europa. Hace tiempo sufrimos un terremoto cuyo epicentro se localizó allí, y hace algo más de tiempo que deseaba visitar aquel lugar.
En el Cabo de San Vicente se situa un faro, y el lugar parece un sitio de peregrinación popular aconfesional, con sus puestos de recuerdos y de abrigos de lana (par los días de viento y frío). Coches y autobuses llegando, mochileros por la única carretera que llega hasta allí, y muchos turistas haciendo fotos…
Además de eso, estar en lo que hace relativamente poco se consideraba uno de los fines del mundo, te hace sentir una sensación de pequeñez increible, con sus grandes acantilados, las olas chocando contra ellas, y arriba del todo nosotros admirando aquel espectáculo con tranquilidad…
Uno de los días fuimos a comer a la playa de Vila do Obispo, en el único y pequeño bar situado en lo alto de una loma desde la cual podíamos ver a las hordas de surferos que se atrevían a adentrarse en el mar, eso sí, con traje completo de neopreno. Dormimos profundamente la siesta en aquella playa bastante silenciosa por cierto.
Si bien es cierto que espero volver en Septiembre a Portugal, por ahora creo que guardo la tienda de campaña, y dar un descanso al coche . Como cantaba Bunbury al final, para un hombre de mundo, es muy exótico volver a casa, y aunque no me considero un hombre de mundo, sí que llevo una temporada sin pisar mi casa, y ahora me apetece muchísimo descansar y quedarme en casa tirado en el sofá. Aprovecharé las siguientes semanas para ponerme al día en ciertas cosas.
Yo estuve este fin de semana en Portimão y nos acercamos en moto de agua a Lagos para ver las grutas que hay por allí y la verdad es que son impresionantes.
[...] visitar otro cabo emblemático, el Cabo Fisterra o Cabo Finisterre. Igual que sucedía con el Cabo de San Vicente en Portugal, éste también es un lugar muy turístico, pero al menos en Octubre apenas hay nadie, [...]