Las pérdidas son necesarias

Los duelos.

Hemos sido entrenados por los más influyentes de nuestros educadores para creer que somos básicamente incapaces de soportar el dolor de una pérdida, que nadie puede superar la muerte de un ser querido, que moriríamos si la persona amada nos deja y que no podríamos aguantar ni siquiera un momento el sufrimiento extremo de una pérdida importante, porque la tristeza es nefasta y destructiva…
Y nosotros vivimos así, condicionando nuestra vida con estos pensamientos.
Sin embargo, como siempre sucede, estas “creencias” aprendidas y transmitidas con nuestra educación son una compañía peligrosa.

Jorge Bucay nos introduce así en su libro El camino de las lágrimas donde habla sobre los duelos, o mejor dicho, “el proceso de adaptación a una pérdida”, la elaboración del duelo.

Bucay nos intenta explicar el porqué del duelo y sobre todo a la realización del dolor, de la desolación, del llanto, del sufrimiento, de la soledad…. y de tantos términos que pertenecen tan sólo al desarrollo NORMAL de un duelo.

Bueno, pero no hay que ser dramático, ¿porqué tendría que estar pensando que me voy a separar de las cosas? Podría haber, y de hecho hay, muchas cosas que tomo para toda la vida. A ellas puedo aferrarme tranquilo porque estarán a mi lado hasta mi último minuto, porque yo he decidido que estén conmigo para siempre…

Respuesta: mentira.

Éste es el primero de los aprendizajes del ser adultos.

Toda perdida tiene una elaboración del duelo; la muerte de seres queridos, las situaciones que se transforman, los vínculos que cambian, las etapas que quedan atrás, momentos que terminan… Todo lo que sea pasar de un estado a otro requiere un duelo, a veces más profundo, otras veces más liviano, pero todas las perdidas requieren un proceso de adaptación a ellas. Y sobre todo todas las pérdidas son necesarias.

Es horrible admitir que cada pérdida conlleva una ganancia. Que cada dolor frente a una pérdida terminará necesariamente con rédito para mí. Y sin embargo no hay pérdida que no implique una ganancia. No hay pérdida que no provoque necesariamente un crecimiento personal.

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En todo caso la muerte de algún ser querido es un hecho inevitable en nuestras vidas y el crecimiento que de eso deviene también.

Jorge Bucay nos escribe algunas recomendaciones para afrontar de forma saludable un duelo.

Los diez

  • 1. Permiso: Date el permiso de sentirte mal, necesitado, vulnerable…
  • 2. Confianza : Confía en tus recursos para salir adelante…
  • 3. Nuevos ojos, nuevas puertas: “Cuando una puerta se cierra, otra se nos abre”. Pero sucede que a veces no estamos dispuestos a dar la vuelta al picaporte.
  • 4. Aceptación: Ahora tienes que aceptar la dura realidad.
  • 5. Conexión con la vida: Llega un momento en que sabes que es necesario soltar el pesado. La vida te espera.
  • 6. Gratitud: Es necesario valorar las cosas buenas que seguimos encontrando en nuestra vida.
  • 7. Las tres D: Mucho descanso, algo de disfrute y una pizca de diversión: Date permiso para sentirte bien, reir con los amigos, hacer bromas. Es tu derecho.
  • 8. Aprendizaje Hacer el duelo significa también aprender a vivir sin algo, sin alguien, de otra forma.
  • 9. Definiciones: ¿Qué sucede después de la muerte? ¿Cómo lo va a saber si nadie lo sabe? No importa cual sea tu postura, les puedo asegurar que después de la muerte va a pasar lo que ustedes crean que va a pasar. En el fondo lo mismo da.
  • 10. Compartir lo aprendido: Cuando tengas una parte del camino recorrida, hablales a otros sobre tu experiencia.

También existen los diez NO, y en general es un libro bastante interesante sobre darse cuenta como afrontar un duelo normal, desmitificar muchas enseñanzas, dejar hacer las cosas a nuestro tiempo, alejarnos de la idea patológica de no afrontar el dolor o que el dolor es malo cuando la realidad es que toda perdida es natural y tendremos, tarde o temprano, que pasar por ellas, y cuando se habla de “pasar por ellas” no hablamos de “enfrentarnos a ellas”.

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