¡Casas Viejas resiste! (y 2)
Ayer fue una jornada muy intensa. Manifestación, apoyo a los encerrados en el Centro Cívico Las Sirenas, apoyo a lo enterrados en Casas Viejas, el desalojo de los dos últimos compañeros… En algunos momentos se vivieron momentos de tensión y confusión cuando llegaban las ambulancias y luego se iban, sin saber si habían sacado o no a algún compañero del zulo donde permanecían encerrados. Ayer, sobre ls 22 horas terminaba todo, pero no era un momento triste, nos habían escuchado, y las antenas parabólicas que inundaban la Plaza del Pumarejo de los mass medias retransmitiendo en directo así lo constataba.
Fue una tarde-noche de emociones, lxs vecinxs apoyandonos en todo momento -al contrario de lo que dicen algunos medios neocons-, y gritando, gritando mucho: Casas Viejas se queda, porque aunque derriben los muros, aunque carguen contra lxs que creemos en otra forma de vivir y pensar la vida, aunque privaticen el barrio entero, Casas Viejas sigue en cada unx de nosotrxs, y lo vamos a notar en lo que hagamos mañana, y pasado, y al otro… Casas Viejas no es un edificio o una nave con la que ahora los especuladores quieren negociar, Casas Viejas somos cada unx de lxs que hemos construido un poquito de aquello. Porque como leí hace poco por ahí, las delegaciones de juventud de los ayuntamientos, tienen de todo menos jóvenes, y Casas Viejas tenía mas jovenes que cualquier otra cosa. ¿Para qué les sirve su dinero? Para destruir espacios de convivencia, trabajo y actividades sociales, y para construir viviendas de lujo al alcance sólo de una elite que no será del barrio. No queremos vuestro dinero, pero sí queremos los espacios, y los seguiremos construyendo de la nada.

Hoy hay que estar en la manifestación de apoyo a Casas Viejas. A ls 18 horas en la Plaza del Pumarejo. Casas Viejas no se va, Casas Viejas, se queda.
Info actualizada en:
Indymedia Estrecho
Desalojo Casas Viejas (seguimiento de prensa)
En Sevilla, como en otras ciudades, la reducción continua de los espacios públicos de libertad, físicos y mentales, asfixia a miles de personas, por lo general poco dóciles al palo y a la zanahoria. La oferta privada es inalcanzable para la mayoría, suponiendo que fuera deseable. La oferta pública es paternalista y está llena de “cajas vacías”; modernos edificios dirigidos por políticos alérgicos a todo lo que se parezca de lejos a la autogestión, instalaciones sujetas a estrictos reglamentos de uso que las inutilizan, trámites, papeles, impedimentos legales; para organizar un concierto, hacer charlas, dar cursillos o talleres, ver películas, montar comedores, fumar un peta con los amigos o simplemente relacionarse con otras personas en un espacio libre, sin que vengan jueces y curillas, de todo pelaje, a sermonear y a negar la capacidad de la gente a dirigir su propia vida sin la tutela del “estado”.

