El respeto a las Matemáticas
Toda mi vida he sentido bastante respeto por las matemáticas. En el instituto tuve una muy buena profesora de matemática con la que me escribí durante un tiempo después de que ella se fuese a otra ciudad. Ella me enseñó bastante e hizo, con mucha dedicación y mucha paciencia, que las matemáticas me entrasen de alguna u otra forma, y me llegasen a gustar.
Un día entré en clase y un profesor dibujó un circulo en la pizarra. Dirigió la mirada a todos los que estábamos allí y dijo: “Ésto es un conjunto vacío“. No lo pensé ni un solo momento, aquel tio estaba loco, no podemos llamar conjunto a nada donde no hay algo. Evidentemente él estaba equivocado y yo le perdí todo mi respeto a las matemáticas.