Dentista
Hace algunas horas he vuelto de la dentista de hacerme un par de empastes… sí, eso corrobora mi mala higiene bocal, que le vamos a hacer…
El caso es que me desespera las visitas a mi dentista. Además de que uno va cagao y con dos gramos de antibiótico en sangre, lo cual hace que uno no esté en su mejor condición, te sientan ahí, con la luz en to la cara (-¡pero oye! ¿no era en la boca? – ¡Calla coño…!), te ponen ese babero que casi te llega a los pies (-¡ostias!, ¿hasta ahí va a llegar mi sangre?) y pensando en si te pondran o no anestesia con esa aguja que es un pelo pero que jode lo peor, encima te tienen ahí to preparao, to concentrao, con la boca medio abierta esperando a que la dentista se disponga a meter mano (en la boca)… se acerca, se dispone… se vuelve y se pone con la enfermera a hablar de las cortinas que quiere para el cuarto de su hija!!!… ¡¡pero oye!! que yo estaba primero… que digo primero… joder, que soy el paciente, un poquito de atención, piense en dientes, muelas y esas cosas joder, no en cortinas… no me jodas… mi concentración a la mierda. Y encima espeta un… “no tengas miedo…”, no, su puta madre en vinagre, no te jode.
¡Desesperante!
